En las últimas décadas el tabaco ha sufrido de diversas prohibiciones por las cuales se prohíbe en locales cerrados, hospitales, colegios, así como también (de manera anterior a estos) en cocinas e industria (Ley 42/2010). ¿Por qué estas prohibiciones en este último caso? ¿Tiene relación el tabaco con la seguridad alimentaria? La respuesta a la anterior pregunta es muy clara: Sí. A continuación explicaremos las razones por las cuales hay una relación directa entre seguridad alimentaria y el hábito de fumar.

Relación entre tabaco y la seguridad alimentaria

  1. Nuestro organismo convive con infinidad de bacterias y otros microorganismos. Estos gérmenes se sitúan en lugares como la piel así como también el interior de nuestro cuerpo: boca, aparato digestivo, fosas nasales, etc. ¿Qué relación tiene, pues, esto con fumar? Fumar implica que durante el acto las manos se acerca y toca o bien la boca o bien el cigarrillo (que ha estado en contacto directo con la anterior). De esta manera se consigue una contaminación del alimento con las bacterias que tenemos alojadas en la boca, entre las cuales podemos encontrar a la familia de los estafilococos, en especial Staphylococcus aureus, uno de los patógenos más importantes para manipuladores. Se considera que alrededor de un 40-50% de la población es portadora de esta bacteria de manera asintomática, por lo tanto, el portador no desarrolla signos de enfermedad. Sin embargo, al llegar al alimento, estas bacterias pueden crear toxinas muy resistentes al calor que pueden llevar a dar lugar desde cuadros gastrointestinales y, en algunos casos, afectar a la función renal.
  2. Relacionado con lo anterior el tabaco y sus componentes estimulan la tos y los estornudos. Los estornudos y la tos son un método de transmisión muy común entre las enfermedades respiratorias y, frente a lo que la gente cree, la mayoría de enfermedades infecciosas comunes como la gripe o el resfriado no son transmitidas vía aérea, si no por la ingestión por contacto directo o indirecto de estas partículas derivadas de la tos o los estornudos. También Staphylococcus aureus así como muchos más microorganismos se alojan en las fosas nasales y pueden llegar de esta manera al alimento.
  3. Por otro lado, es fácil que los cigarrillos se apoyen en gran multitud de superficies y esto facilite una contaminación cruzada pasando los gérmenes de ésta al cigarrillo y de esta a nuestra mano.
  4. La ceniza puede caer con mucha facilidad sobre el alimento y, pese a no ser un riesgo elevado para la salud, sí altera considerablemente las propiedades organolépticas. Las colillas por otro lado, sí pueden caer sobre el alimento y suponer un riesgo para la salud según lo comentado anteriormente.

Dicho esto, la importancia de mantener un ambiente libre de tabaco es alta en los ambientes de manipulación de alimentos así como en cualquier recinto relacionado con la salud pública. Por esta razón, no fumar en las áreas de trabajo es un requisito indispensable para garantizar la seguridad de nuestros productos y uno del que los trabajadores deben ser plenamente conscientes.

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