Los materiales en contacto con alimentos son todos aquellos objetos y materiales que se destinan a un contacto directo, o bien con posibilidad de éste, de un alimento. Existe una clara necesidad de regular envases y cualquier otro elemento en contacto debido a su relación con la seguridad del alimento.

Materiales en contacto con alimentos

La necesidad de regulación de los materiales en contacto con alimentos responde a la clara implicación de estos en la salud pública como ha señalado la evidencia científica. Del envase o elemento pueden desprenderse partículas que son absorbidas por la matriz del alimento y, ingeridos por el consumidor, pueden tener un efecto tóxico o nocivo para su salud. Por ello, la Unión Europea desplegó una serie de normativas destinadas a controlar y regular envases y otros elementos. Fue en 2004 cuando se publicó el primer Reglamento 1935/2004 sobre estos productos, aunque anteriormente ya existieron Directivas formuladas en la década de los 80. Por otro lado, se hizo patente la necesidad de una nueva normativa que si situase paralela a los avances científicos en el campo de envases y materiales: los materiales y objetos activos e inteligentes.

Los objetos y materiales activos, a diferencia de los otros elementos del envasado, están diseñados para una interacción positiva entre ellos y el alimento. Estos elementos liberan y/o absorber sustancias del alimento o su entorno aportando un claro beneficio como, por ejemplo, la retención de humedad. Los inteligentes, por otro lado, están destinados a dar información sobre el alimento como podría ser la rotura o no de la cadena del frío. Sin embargo, tanto activos como inteligentes, no deben afectar negativamente al alimento con la liberación o captación de sustancias, así como que las sustancias liberadas no sean nocivas.

De manera global la normativa se enfocó a la seguridad alimentaria estableciendo una lista de familias de materiales aceptados para materiales en contacto con alimentos y posibles medidas futuras para su control, muy especialmente, unos límites específicos de migración. La migración no es más que lo comentado anteriormente: el paso de componentes de un material al alimento. De todos los materiales para envasado y contacto con alimentos se pide el cumplimiento de la legislación actual y futura mediante lo que se llama Declaración de conformidad. De igual manera se establecieron requerimientos de trazabilidad, muy ligados a la seguridad del producto. Todo elemento destinado a entrar en contacto con alimentos debe ser trazable, es decir, se debe mantener la información que permita el seguimiento del producto por la cadena alimentaria hasta su producción y materias primas.

El uso de los materiales en contacto con alimentos, sin embargo, no se especificó en el Reglamento aunque de éste precisamente depende la conformidad del producto: existen materiales no adecuados para contacto con ciertos alimentos, como por ejemplo de naturaleza ácida, así como tampoco someterse a ciertos tratamientos, como tratamientos térmicos (pasteurización entre otros). Pese a haberse desarrollado de manera superflua y carecer de criterios para el control de los materiales, la normativa de 2004 fue un primer acercamiento y abrió las puertas al desarrollo de nuevos reglamentos para regular estos productos.

Plásticos

Debido al grado de interacción entre los materiales plásticos y el entorno, mucho mayor que en otros materiales, la Comunidad Europea creó en 2011 una estricta ley de regulación de éstos. Esta ley, a diferencia de la anterior, sí recoge límites específicos para la migración de elementos al alimento: un máximo de 10mg/dm2. Esto, por lo tanto, hizo patente la necesidad de los llamados análisis de migración, analíticas en las que se miden los niveles de migración del producto. En 2016 una nueva modificación entró de lleno en la regulación de los ensayos de migración mediante la regulación de las condiciones de ensayos, los simulantes y otros parámetros. Los simulantes son compuestos que permiten imitar las condiciones de diferentes alimentos (ambientes ácidos, ambientes grasos, etc.) y así obtener unos datos extrapolables a la naturaleza de las diferentes familias de productos. La normativa estableció, además, que no únicamente debían usarse los simulantes para usar el material en contacto con el alimento, si no que las condiciones del tratamiento del envase durante el almacenamiento y procesado del producto alimenticio debían ser tenidas en cuenta. La responsabilidad de estas analíticas no está implícita en la legislación por lo que es común la discusión sobre quién debe asumir el coste de analíticas específicas de migración para las condiciones del alimento, si el fabricante del elemento para contacto alimentario o bien el productor del alimento.

De igual manera, la normativa de 2011, así como su modificación de 2016, dieron un paso en la regulación de plásticos publicando una lista de sustancias, aditivos y elementos permitidos en la fabricación de los envases y elementos en contacto con alimentos. Pararlelamente podemos encontrar también un Reglamento 282/2008 que regula de manera especifica el material plástico reciclado  por la cual se establecen autorizaciones oficiales para la realización de operaciones de reciclaje para fabricar plástico para contacto alimentario.

Envases seguros o no seguros? Retos de futuro

Los grandes avances en ingeniería de materiales han permitido el desarrollo de envases y materiales perfectamente seguros para el contacto alimentario, desde capas protectoras situadas entre el envase y el alimento para prevenir migraciones, a desarrollar materiales con poca capacidad de interacción. Las alertas relacionadas con envases y materiales de envasado son prácticamente nulas, lo que muestra, en parte, el gran control sobre estos elementos. Sin embargo, los retos de futura se sitúan en, no solo en regular de forma más específica los materiales, si no en incluir otros elementos como las tintas o los adhesivos. La dificultad y complejidad de la medida y análisis de estas sustancias son, en parte, la causa de que no hayan sido reguladas en la actualidad aunque sí han sido incluidas como sustancias para las que se desarrollarán reglamentaciones específicas.

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