El anisakis es un gusano parásito del género de los nematodos, al que se le conoce por ser el causante de la enfermedad conocida como anisakidosis. Una enfermedad que se caracteriza por provocar cuadros de cólicos gastrointestinales y una fuerte inflamación, a causa de la penetración de la larva en nuestra mucosa intestinal. En algunos casos puede provocar también síntomas de reacción alérgica que provoca urticarias, edemas y en los casos más graves, incluso shock anafiláctico.

La enfermedad suele aparecer aproximadamente durante las 24-48 horas siguientes a la ingestión de las larvas vivas del parásito. Una vez contraída la enfermedad, el único tratamiento posible radica en la extracción de las larvas por endoscopia, ya que los tratamientos antiparasitarios se ha demostrado que no son efectivos. De aquí radica la importancia de la profilaxis, o lo que es lo mismo, de los métodos de prevención, que son los que se muestran efectivos frente a esta enfermedad.

Principales causas

La causa por la que podemos sufrir anisakidosis es la ingestión del parásito vivo a través de del pescado crudo o poco hecho. La mayoría de la población es consciente de este problema y sabe qué es el anisakis, pero existe la falsa creencia que este no llega a las zonas costeras del mediterráneo. Creencias incorrectas puesto que, aunque sí existe una diferencia de infestación (es decir, grado de expansión del parásito) entre el océano Atlántico (incluido Mar Cantábrico) y el Mar Mediterráneo, el gusano se encuentra en los pescados de ambas zonas.

La mayoría del anisakis se encuentra en las vísceras del pescado, en especial el hígado, desde el cual se mueve y migra a otros tejidos tras la muerte del animal. Su presencia en músculo es realmente baja, a no ser que el pescado este altamente contaminado por este parásito

Es común en pescados en los que la evisceración se ha hecho de manera tardía, ya que fuerza al parásito a migrar hacia las paredes del tejido. Es por ello es que es muy importante retirar lo más rápidamente posible las vísceras del parásito y mantenerlas lejos del pescado limpio.

¿Cómo lo podemos prevernir? 

Es cierto que la presencia del parásito en el pescado no puede evitarse ni eliminarse, pero sí se puede evitar la enfermedad producida por este. Por suerte, el gusano es muy sensible a las temperaturas excesivas, tanto altas como bajas, por lo que es fundamental cocinar el pescado correctamente por ambos lados, evitando dejar zonas crudas o poco hechas. Cuando el consumo se vaya a realizar crudo, es importante congelar el producto a -20 ºC durante al menos 24 horas.

Comúnmente existe la pregunta de: “¿Qué hay del problema cuando salgo a comer fuera?”. En este caso no debemos preocuparnos por la supervivencia del parásito en el alimento, ya que todo el pescado que no se cocina directamente es congelado previamente, tal como marca de forma obligatoria la legislación vigente sobre Seguridad Alimentaria en la Comunidad Europea.

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