Por qué es importante la cultura de seguridad alimentaria

Por qué es importante la cultura de seguridad alimentaria

La cultura de seguridad alimentaria es el compromiso de la empresa de garantizar, por encima de todo y en todo momento, la seguridad de los alimentos, aunque no sea lo más sencillo ni más barato de primeras. Por ello, no debe entenderse ni aplicarse como medidas temporales para evitar sanciones y pérdidas económicas durante las inspecciones sanitarias.

La cultura de seguridad alimentaria no es un concepto nuevo, y toda empresa o establecimiento alimentario cuenta con una o varias de estas, aunque no sean las más apropiadas para garantizar la inocuidad de los alimentos. Lo que si es una novedad es la importancia que se le da actualmente y su inclusión tanto en la legislación europea como en las principales certificaciones de seguridad alimentaria.  

Debido a su importancia en la elaboración y puesta en el mercado de alimentos seguros y su obligado cumplimento, en este artículo te explicamos en detalle en qué consiste, sus puntos clave y cómo medir su correcta aplicación.

¿Qué es la cultura de seguridad alimentaria?

La cultura de seguridad alimentaria son los valores, las creencias y las normas compartidas que afectan a la mentalidad y al comportamiento frente a la seguridad alimentaria dentro, a través, y en toda la organización. Por ello, si no hay unos valores marcados o si estos no están alineados y extendidos en todos los departamentos de la empresa, es imposible conseguir una cultura única, y, consecuentemente, su eficacia para garantizar la seguridad alimentaria.

A menudo se ha limitado la cultura de seguridad alimentaria a los valores y actitudes de los manipuladores de alimentos, pero esto es un error, ya que una buena cultura de seguridad alimentaria solo puede existir cuando la seguridad y el bienestar de los consumidores son vistos como la principal prioridad por toda la empresa.   

¿Por qué es importante?

La seguridad de los alimentos debe ser el objetivo principal de cualquier empresa alimentaria. De lo contrario, se pueden llevar a poner en el mercado alimentos no seguros, lo que además de una perdida de confianza de los consumidores en los productos y la marca, supone pérdidas económicas significantes.  

Además, cultivar una cultura de seguridad alimentaria de calidad tiende a aumentar el compromiso y la iniciativa de los trabajadores, y como consecuencia, a hacer la empresa más rentable y mejor organizada.

Cultura de seguridad alimentaria

¿Está legislada?

Sí, desde hace relativamente poco, la legislación europea incluye la cultura de seguridad alimentaria. Esta está recogida en el Reglamento (UE) 2021/382 de la Comisión por el que se modifican los anexos del Reglamento (CE) n.º 852/2004 relativo a la higiene de los productos alimentarios.

¿Cuáles son los puntos clave de la cultura de seguridad alimentaria?

Para cultivar una cultura de seguridad alimentaria que garantice la seguridad de los alimentos hay unos cuantos puntos clave, aunque el primer paso es conocer la cultura existente en la propia empresa. ¿Se basa en el instinto y en la reacción sobre la marcha? ¿Se basa en el orgullo de un trabajo bien hecho? ¿Existe una o varias culturas de seguridad alimentaria a lo largo de la empresa?

Responder a estas preguntas puede ayudar a una organización a ver en qué punto se encuentra para cada una de las claves siguientes:

  1. Compromiso de la dirección y de los empleados 
  2. Conocimiento de los peligros para la seguridad alimentaria por parte de los empleados
  3.  Comunicación abierta y clara entre todos los trabajadores, especialmente sobre desviaciones y expectativas.
  4. Disponibilidad de recursos suficientes para garantizar la manipulación segura e higiénica de los alimentos.

Compromiso de la dirección

Para garantizar una buena cultura de seguridad alimentaria es imprescindible que haya buenas relaciones y cooperación entre las personas y los equipos dentro de la empresa.

Para ello, es imprescindible una dirección comprometida, ya que si esta ignora sus responsabilidades y valores frente a la seguridad alimentaria, los empleados no tendrán un buen modelo a seguir.

 Una dirección está comprometida cuando:

  • Garantiza una buena comunicación
  • Verifica controles y mantiene la documentación actualizada
  • Garantiza que se cumplen con los reglamentos
  • Mantiene la integridad del sistema de higiene de los alimentos
  • Forma al personal
  • Fomenta la mejora continua
Cultura de seguridad alimentaria

¿Cómo medir la cultura de seguridad alimentaria?

Una forma de medir la cultura de seguridad alimentaria de una empresa es valorar los aspectos que engloban las cuatro categorías siguientes:

La proactividad:

¿Sabe la empresa a qué riesgos se enfrenta en materia de inocuidad alimentaria?

¿Está al día de los brotes o problemas en que se han encontrado otras empresas del sector y de los cambios legislativos y las innovaciones de la industria alimentaria?

¿Actúa de cara al futuro?

El propósito:

¿Qué importancia tiene la seguridad de los alimentos en los valores de la empresa?

¿Hay un plan para mejorar la seguridad alimentaria así como objetivos periódicos para medir su eficacia?

Las personas:

¿Está el equipo concienciado de la importancia de la seguridad alimentaria?

¿Los trabajadores saben cómo actuar si un punto de control crítico falla?

¿Tienen la formación necesaria en seguridad alimentaria?

¿Se sienten valorados y recompensados por un buen trabajo en inocuidad alimentaria?

¿Piensan que es una parte imprescindible de su trabajo?

Los procesos:

¿Se aplica el sistema APPCC correctamente?

¿Se trata la seguridad alimentaria de forma coherente y constante en todos los departamentos de la empresa?

Medir, centrarse y explicar las cosas que ayudan a eliminar áreas de preocupación en la producción de alimentos, impulsa una cultura de seguridad alimentaria positiva, por ello es imprescindible una continua evaluación.

    ¿Qué certificaciones incluyen la cultura de seguridad alimentaria?

    La cultura de seguridad alimentaria es uno de los puntos más importantes de la Global Food Safety Initiative, así como de los esquemas de certificación reconocidos por esta, como son BRC, IFS y FSSC 22000.

    Además de aumentar la seguridad de los alimentos, una buena cultura de seguridad alimentaria incrementa la lealtad, la eficiencia y la iniciativa del personal, y mejora la ética de la empresa y sus resultados.

    ¿Te ayudamos?

    En Proacciona somos expertos en la certificación en estándares internacionales de alto nivel como IFS, BRC y FSSC 22000, que garantizarán el compromiso de tu empresa con la cultura de seguridad alimentaria, y te ayudarán a incrementar la confianza de tus clientes y a mejorar tu imagen de marca. Rellena el formulario que encontrarás a continuación y nos pondremos en contacto contigo.

    La importancia de la flexibilidad en seguridad alimentaria

    La importancia de la flexibilidad en seguridad alimentaria

    La flexibilidad en seguridad alimentaria hace referencia a la necesidad de que los requisitos del plan APPCC, obligatorio para las empresas alimentarias, sean lo suficientemente adaptables para poder aplicarse en todas las empresas. Esta puntualización forma parte del Reglamento (CE) 852/2004 relativo a la higiene de los productos alimenticios. En este se establece la responsabilidad de las empresas alimentarias de crear, aplicar y mantener un procedimiento permanente basado en los principios del Análisis de Peligros y Puntos de Control Crítico (APPCC).

    Además del Reglamento (CE) 852/2004, también debe tenerse en cuenta el Real Decreto 1086/2020. De acuerdo con este, se regulan y flexibilizan determinadas condiciones de aplicación de las disposiciones de la Unión Europea en materia de higiene de la producción y comercialización de los productos alimenticios, y se regulan actividades excluidas de su ámbito de aplicación.

    ¡Sigue leyendo! Te lo explicamos con más detalle cómo se aplica la flexibilidad.

    Límites de la flexibilidad

    Por encima de todo, la flexibilidad no debe poner en peligro los objetivos de higiene de los alimentos y, dado que todos los alimentos fabricados de acuerdo con las normas de higiene circulan libremente en toda la Comunidad, el procedimiento por el cual los Estados miembros puedan aplicar la flexibilidad debe ser completamente transparente.

    Flexibilidad en los puntos críticos

    El Reglamento 852/2004 reconoce que en determinadas empresas alimentarias no es posible identificar puntos de control crítico. Por lo tanto, en algunos casos, las prácticas higiénicas correctas pueden reemplazar el seguimiento de puntos críticos. Así mismo, se establece que el requisito de establecer «límites críticos» no implica que sea necesario fijar una cifra límite en cada caso.

    Flexibilidad en la documentación

    Por otro  lado, el Reglamento establece que el requisito de conservar documentos debe ser flexible para evitar cargas excesivas para empresas muy pequeñas.

    Métodos tradicionales

    El Reglamento establece que la flexibilidad también es conveniente para poder seguir utilizando métodos tradicionales en cualquiera de las fases de producción, transformación o distribución de alimentos y en relación con los requisitos estructurales de los establecimientos. Así mismo, reconoce la flexibilidad como particularmente importante para las regiones con limitaciones geográficas especiales.

    flexibilidad en el sector alimentario

    Establecimientos que se acogen a la flexibilidad

    De las medidas de flexibilidad del Real Decreto 1086/2020 destacan aquellas que conciernen a: 

    • Establecimientos pequeños de sacrificio animal. Pueden sacrificar, en sus instalaciones, animales (aves y conejos) criados en la propia explotación o que hayan cumplido la estancia mínima fijada, y respetando el límite de sacrificio anual.
    • Pequeños mataderos y establecimientos que elaboren carne picada. El Real Decreto prevé el establecimiento, por parte de la autoridad competente, de pautas propias respecto de los muestreos recogidos en la normativa general cuando el análisis del riesgo lo justifique. 
    • La venta directa de cantidades pequeñas de carne al consumidor final o a establecimientos de venta minorista. Se puede realizar en la propia explotación o en mercados ocasionales o periódicos, si la distancia entre la explotación y los mercados o establecimientos no supera los 100 kilómetros y se cumplen los requisitos de etiquetado fijados.
    • La comercialización directa de leche cruda.
    • La evisceración parcial de canales en mataderos.
    • La comercialización de ciertas especies de caracoles silvestres.
    • Los establecimientos de comidas preparadas que sirven a otros centros, como residencias de ancianos, hospitales, comedores escolares, medios de transporte, centros de día. El Real Decreto fija criterios homogéneos y requisitos para los menús testigo para la realización de los estudios epidemiológicos que sean necesarios (deben estar claramente identificados y fechados y se conservarán durante un mínimo de siete días a temperatura igual o inferior a cuatro grados centígrados).

    ¿Te ayudamos? En Proacciona somos expertos en seguridad alimentaria e implantación del plan APPCC. Nos encargamos de adaptar el plan a tu empresa conforme sus características y teniendo en cuenta el principio de flexibilidad. Además, con nuestra app homologada podrás hacer un seguimiento del plan APPCC de forma rápida y automatizada. Rellena el formulario que encontrarás a continuación y nos pondremos en contacto contigo. 

    ¿Cómo se garantiza que el alimento sea seguro para su consumo?

    ¿Cómo se garantiza que el alimento sea seguro para su consumo?

    Generalmente, cuando comemos, no nos paramos a pensar en todo los procesos y medidas que se han tomado para garantizar la seguridad del alimento que estamos ingiriendo, asumimos su inocuidad alimentaria. Pero ¿quién tiene la responsabilidad de garantizar que el alimento sea seguro para su consumo? Y ¿cómo debe garantizarlo? Te lo explicamos.

    La inocuidad de los alimentos

    De acuerdo con lo que establece el Reglamento 178/2002 del Parla­mento Europeo y del Consejo de 28 de enero de 2002, los explotadores económicos tiene la responsabilidad de no comercializar alimentos que no sean seguros. Por ello, los productos comercializados cuentan con la presunción de seguridad. Se entiende como “alimento inseguro” aquel que:

    • Sea nocivo para la salud.
    • No sea apto para el consumo humano.

    Así mismo, para determinar la inocuidad de un alimento se analizan dos aspectos fundamentales:

    • Las condiciones normales de uso del alimento por los consumidores y en cada fase de la producción, la transformación y la distribución.
    • La información ofrecida al consumidor, incluida la que figura en la etiqueta, u otros datos a los que el consumidor tiene, por lo general, acceso, sobre la prevención de determinados efectos perjudiciales para la salud que se derivan de un determinado alimento o categoría de alimentos.

    Los alimentos que cumplen con las disposiciones comunitarias específicas o, en su ausencia, nacionales, que regulan la inocuidad de los alimentos, se considerarán seguros. No obstante, las autoridades competentes pueden tomar las medidas adecuadas para imponer restricciones a su comercialización o exigir su retirada del mercado cuando existan motivos para pensar que, a pesar de su conformidad, el alimento no es seguro.

    Clasificación NOVA

    Alimentos nocivos

    Para considerar si un alimento es nocivo se evalúan los siguientes aspectos:

    • Los probables efectos inmediatos y a corto y largo plazo de ese alimento, no solo para la salud de la persona que lo consume, sino también para la de sus descendientes.
    • Los posibles efectos tóxicos acumulativos.
    • La sensibilidad particular de orden orgánico de una categoría específica de consumidores, cuando el alimento esté destinado a ella.

    Por otro lado, se considera un alimento como no apto para el consumo humano cuando, de acuerdo con el uso para el que está destinado, está contaminado por un cuerpo extraño, putrefacto, deteriorado o descompuesto. 

    ¿Cómo garantizar la inocuidad de los alimentos?

    El Reglamento 178/2002 pone la responsabilidad de garantizar la inocuidad alimentaria en el operador, es decir, las empresas alimentarias y de piensos. Estas deben asegurarse, en todas las etapas de la producción, la transformación y la distribución que tienen lugar en su empresa, que los alimentos o los piensos cumplen con los requisitos aplicables de la legislación alimentaria.

    Plan APPCC

    Uno de los requisitos más importantes para garantizar la inocuidad alimentaria es la implantación de un sistema de inocuidad alimentaria, como es el plan de Análisis de Peligros y Puntos de Control Crítico (APPCC), obligatorio para las empresas de la industria alimentaria, excepto los establecimientos del sector de la restauración.

    El sistema APPCC se basa en la prevención y en corregir los fallos cuando estos se detectan, y tiene 7 principios base:

    1. Analizar los peligros que se deban evitar, eliminar o reducir
    2. Determinar los Puntos de Control Críticos (PPC)
    3. Establecer límites críticos
    4. Establecer sistemas de vigilancia para los PCC
    5. Aplicar medidas correctivas para cuando se detecte algún punto de control crítico fuera de control
    6. Establecer procedimientos de comprobación del funcionamiento del plan APPCC
    7. Establecer un sistema documental para el sistema.

    Realizar e implantar el plan requiere de unos conocimientos previos, por lo que es recomendable contar con la ayuda de personal especializado para adaptarlo a las necesidades de la empresa y hacer un correcto seguimiento. En Proacciona, consultoría en seguridad alimentaria de Barcelona, contamos con un equipo de técnicos especialistas en sistemas APPCC que pueden asesorarte y formarte.

    Sistema de trazabilidad

    En este sentido, en el marco del plan APPCC, también es responsabilidad de todo explotador contar con un sistema de trazabilidad documentado para gestionar de forma eficiente una potencial alerta alimentaria y retirar el producto del mercado en caso de que sea necesario. Por ello, en Proacciona hemos desarrollado una aplicación para móviles y tabletas que te permite tener bajo control la trazabilidad de tu empresa de manera fácil y automatizada: Total Food Control.

    Normas de inocuidad alimentaria

    Por otro lado, las empresas alimentarias también pueden optar por certificarse en  normas de inocuidad alimentaria como son IFS, BRC e FSSC 22000. Aunque estas certificaciones no son obligatorias, añaden valor al producto y aumentan la confianza de los distribuidores y consumidores en la empresa. En Proacciona, te ayudamos a cumplir con sus requisitos y a obtener la certificación.

    ¿Te has quedado con dudas? Rellena el formulario que encontrarás a continuación y nos pondremos en contacto contigo. Estaremos encantados de asesorarte sobre cómo mejorar el sistema de inocuidad alimentaria de tu empresa. 

    Qué son los alimentos ultraprocesados y cómo están regulados

    Qué son los alimentos ultraprocesados y cómo están regulados

    El consumo de alimentos ultraprocesados ha aumentado en las últimas décadas y, a la vez, han proliferado las noticias y los mensajes que afirman que son perjudiciales para la salud. Sin embargo, todavía existen muchas lagunas en cuanto a su definición, y en cuanto la base científica de sus efectos para la salud.

    Así lo indica el informe La información sobre alimentos “ultraprocesados”: mitos y realidades publicado por el Departamento de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentación de la Generalitat de Cataluña junto con el Observatorio de la Comunicación Científica de la Universidad Pompeu Fabra. En este segundo número de la colección Alimentación y Comunicación un grupo de expertos de diversos ámbitos, junto con representantes de la industria alimentaria y la Administración, debaten sobre los problemas y los retos que plantea la información sobre los alimentos ultraprocesados.

    ¿De dónde surge la problemática con los alimentos ultraprocesados? ¿Qué implicaciones tiene para la industria alimentaria? Te lo explicamos a continuación.

    Vacío legal

    Uno de los principales problemas que plantea la información sobre los alimentos ultraprocesados es el vacío legal. Actualmente no existe una categoría jurídica o una definición legal relativa a los alimentos ultraprocesados, no solo en España, sino tampoco en la Unión Europea ni la mayoría de países del mundo.

    Definición de procesamiento y alimentos procesados 

    Aun así, existen definiciones oficiales para procesamiento y alimentos procesados.

    Por un lado, el Reglamento de la Comisión Europea 852/2004 define como procesamiento (o transformación) cualquier acción que altera substancialmente el producto inicial.

    Por otro, la Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos (FDA) define como alimento procesado el que ha experimentado cambios en su estado natural, y mínimamente procesado como el que retiene la mayor parte de sus propiedades físicas, químicas, sensoriales y nutricionales. Así mismo, añade que el procesamiento, incluido el añadido de ingredientes, puede reducir, aumentar o no afectar las características nutricionales de los productos sin procesar.

    Clasificación de procesamiento más utilizada

    El sistema más utilizado para clasificar los alimentos según su grado de procesamiento es el NOVA, de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de São Paulo, propuesto por Carlos Monteiro en 2009. Monteiro define los alimentos ultraprocesados como “formulaciones industriales producidas a partir de sustancias obtenidas de alimentos o sintetizadas a partir de otras fuentes orgánicas, que normalmente contienen poco o nada del alimento intacto, y que generalmente son ricas en grasas, sal y azúcar, además de contener poca fibra dietética, proteínas, micronutrientes y compuestos bioactivos”.

    Actualmente, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) acepta y reconoce la validez de la clasificación NOVA, y relaciona el término ultraprocesado con expresiones como “comida rápida” o “comida basura”.

     

    Clasificación NOVA

    Limitaciones del sistema NOVA

    Una de las limitaciones de esta definición según M.Carmen Vidal Carou (Catedrática de Nutrición y Bromatología de la Universidad de Barcelona) es que no define límites cuantitativos para los nutrientes críticos, es decir, no indica a partir de qué cantidad de sal, azúcar o grasa serian considerados alimentos ultraprocesados. Otra objeción a la definición de Monteiro es que negativiza los aditivos alimentarios.  

    En este sentido, Xavier Pera (Responsable de Seguridad Alimentaria y Calidad de AECOC) explica que el abuso del término y su uso genérico  transmite un mensaje equivocado cuando presenta el procesamiento de alimentos o el uso de la tecnología como una cosa negativa o que debe evitarse. Según Pera, esto refuerza las fobias asociadas con todo aquello que tenga origen industrial o con el uso de aditivos seguros en la industria alimentaria.

    ¿Qué dice la AESAN?

    En este sentido, en 2020 el Comité Científico de la AESAN expuso que el término no debe asociarse a la intensidad del grado de procesamiento, ni a una baja calidad nutricional, y que, de acuerdo con la normativa vigente, la mayoría de los llamados alimentos ultraprocesados entrarían dentro de la definición legal de alimentos procesados.

    ¿Qué dice el Parlamento Europeo?

    A principios de 2020 se formuló una pregunta en el Parlamento de la Unión Europea sobre la definición legal de los alimentos ultraprocesados, a la cual la Comisión respondió que exploraría en la estrategia “de la granja a la mesa”. No obstante, al publicarse no se incluyó ninguna referencia a los alimentos ultraprocesados.

    Estudios científicos al respecto

    En el informe mencionado anteriormente, Montserrat Rabassa (Investigadora del Centro Cochrane Iberoamericano – IIB Sant Pau y del proyecto Nutrimedia) remarca la importancia de considerar la certeza y confianza de los resultados de investigaciones que relacionan el consumo de alimentos ultraprocesados con un aumento de la mortalidad. Según Rabassa, su grado de certeza es muy bajo, ya que “se trata de estudios observacionales con resultados imprecisos”. Por ello, lo que indican estos resultados es que aún no se puede responder con confianza si las bebidas y alimentos ultraprocesados son perjudiciales para la salud, y que más estudios son necesarios.

    Implicaciones

    Por otro lado, M.Carmen Vidal destaca que es necesario que se defina mejor este término, y que se establezcan límites cuantitativos razonables para categorizar los alimentos ultraprocesados. De lo contrario, muchos alimentos saldrán perjudicados por una percepción negativa que no merecen si se tiene en cuenta su valor nutricional.

    Reglamentos existentes

    Entonces, ¿en qué debemos fijarnos? De acuerdo con el Reglamento 1169/2011 de la Unión Europea sobre información alimentaria facilitada al consumidor, esta NO debe:

    • Inducir al error sobre las características de los alimentos
    • Atribuirles efectos que no tienen
    • Sugerir propiedades especiales
    • Atribuirles propiedades para prevenir, tratar o curar enfermedades.

    Así mismo, establece que esta información, tanto si es obligatoria como voluntaria, debe ser precisa, clara, basada en datos científicos, y fácil de entender por el consumidor. 

    ¿Cómo actuar ante la falta de regulación?

    Por ello, hasta que exista una categoría jurídica o una definición legal relativa a los alimentos ultraprocesados, es esencial que la industria alimentaria ofrezca a los consumidores información clara, veraz y transparente en el envasado, y que haga un uso honesto del etiquetado voluntario. Esto reforzará la confianza del consumidor, y evitará que se perciban negativamente los alimentos ultraprocesados sin considerar primero su valor nutricional.

    En Proacciona, consultoría en seguridad alimentaria y APPCC en Barcelona, llevamos más de 15 años ayudando a empresas como la tuya a llevar un buen control de la trazabilidad y a ofrecer a los consumidores toda la información necesaria de cada producto en el etiquetado. Para ello, ofrecemos un amplio abanico de servicios, desde cursos de formación online  acreditados, hasta implantación del plan APPCC y certificaciones internacionales de alto nivel como IFS y BRC. Contar con estos servicios acreditará tu compromiso en materia de seguridad alimentaria, transparencia y calidad, y aumentarán la confianza de tus consumidores y potenciales clientes. ¿Te ayudamos? Rellena el formulario que encontrarás a continuación y nos pondremos en contacto contigo.

    Control Covid en Industrias Alimentarias: Ventilación y Plan de Limpieza

    Control Covid en Industrias Alimentarias: Ventilación y Plan de Limpieza

    De acuerdo con la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA), actualmente no hay evidencia que los alimentos sean una fuente o vía probable de transmisión del coronavirus. Aun así, las industrias alimentarias pueden ser un punto de transmisión del virus entre sus trabajadores. Por eso, es esencial que se tomen las medidas necesarias para evitar su propagación y llevar un control covid en la empresa.

    Según estudios recientes, la ventilación de los espacios cerrados es más eficaz que la limpieza y desinfección de superficies y objetos a la hora de evitar la propagación de la Covid-19. Aplicar estas medidas de forma complementaria, así como respetar la distancia de seguridad, usar mascarillas y equipos de protección individual (EPI), y lavarse las manos con frecuencia aumentarán la seguridad en tus instalaciones. A continuación te damos algunos consejos sobre cómo aplicarlas. 

    TRANSMISIÓN DEL VIRUS

    La principal vía de transmisión del virus SARS-CoV-2 es de persona a persona a través de la inhalación y/o interceptación de pequeñas gotas que se producen cuando una persona infectada tose, estornuda o habla, a distancias cortas. Estas gotas son relativamente pesadas, no viajan lejos, y se depositan rápidamente en suelo o en las superficies próximas. Aun así, el virus también puede permanecer unas horas en el aire en aerosoles más pequeños, que se pueden desplazar a más distancia y ser inhalados por otras personas que compartan el mismo espacio. En un espacio cerrado, si el aire no se renueva suficientemente y hay una persona infectada, la concentración del virus va aumentando, y el riesgo de contagio es cada vez más elevado. Para reducir este riesgo, es necesario ventilar el máximo posible los espacios cerrados (Coronavirus SARS-CoV-2: ventilación y sistemas de climatización en establecimientos y locales de concurrencia humana. Barcelona: Departamento de Salud; 2021).

    De hecho, según el artículo ‘Covid-19 rarely infects through surfaces. So why are we still deep cleaning’ publicado en la revista Nature el mes pasado, es más importante mejorar los sistemas de ventilación o instalar purificadores de aire que esterilizar superficies, ya que, de acuerdo con la agencia de Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de los Estados Unidos (CDC), las superficies presentan un riesgo relativamente bajo de transmitir el coronavirus.

    Según este artículo, esto podría explicar por qué en un análisis comparativo global de las intervenciones gubernamentales para llevar un control del covid en la pandemia, se comprobó que la desinfección de superficies compartidas era una de las medidas menos efectivas para reducir la transmisión del virus.

    MEDIDAS DE CONTROL: VENTILACIÓN

    La ventilación de un espacio cerrado significa la renovación del aire con aire procedente del exterior. Esta ventilación puede ser natural, mediante la apertura de ventanas y puertas, o con sistemas de ventilación mecánica.

    La ventilación necesaria para reducir el riesgo de contagio en un espacio cerrado depende del volumen del espacio, el número y la edad de los ocupantes, la actividad que se realice y el número de renovaciones de aire que se determine como objetivo.

     

    Consejos de Ventilación

    Aun así, es importante tener en mente que la ventilación complementa, no sustituye, las otras medidas preventivas: la distancia de seguridad entre personas, el uso de mascarillas, el lavado de manos, y la limpieza y desinfección de superficies y objetos.

    En este sentido, la OMS, aunque reconoce que hay evidencia limitada sobre la transmisión a través de superficies, recomienda la desinfección como práctica importante para reducir el potencial de contaminación por el virus de la COVID-19.

    MEDIDAS DE CONTROL COVID: PLAN  DE LIMPIEZA Y DESINFECCIÓN

    Por ello, con el objetivo de velar por la salud de los trabajadores y ofrecer alimentos seguros y de calidad, tanto ahora como por norma, es esencial contar con un Plan de Limpieza y Desinfección, ya que su implantación es un prerrequisito para instaurar el plan APPCC (obligatorio para las industrias alimentarias en la UE).

    Plan de Limpieza y Desinfección

    ¿Necesitas ayuda? En Proacciona, consultoría en seguridad alimentaria en Barcelona, llevamos más de 15 años implantando APPCC y adaptándolo a la realidad concreta de cada obrador. Por ello, planificamos visitas y verificaciones internas para hacer un correcto seguimiento del plan APPCC y asegurarnos de que cumple con la normativa legal. Estamos al lado de las empresas en todo momento, para asesorarlas en aspectos legales y normativos, proponer mejoras y cambios, actualizar documentos, y resolver problemas prácticos o no conformidades derivadas de actas oficiales. Rellena el formulario que encontrarás a continuación y nos pondremos en contacto contigo.

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