Hospitales y escuelas: los más vulnerables frente a los brotes de zoonosis

Hospitales y escuelas: los más vulnerables frente a los brotes de zoonosis

Enfermedades transmitidas por alimentos

BROTES DE ZOONOSIS EN 2019

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El pasado 25 de febrero la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) hizo público el Informe sobre zoonosis de la Unión Europea One Health correspondiente a 2019.  El informe, realizado de forma conjunta por la EFSA y el Centro Europeo para la Prevención y Control de  Enfermedades (ECDC), presenta los resultados de las actividades de seguimiento de zoonosis (enfermedades e infecciones que se transmiten de los animales al hombre, y viceversa) realizadas en 2019 en 36 países (incluyendo los entonces 28 Estados miembros, y por ende a España). A continuación, encontrarás una infografía como resumen. 

Según el informe, en 2019 se notificaron 5.175 brotes de zoonosis transmitidos por alimentos que implicaron 49.463 casos de enfermedad, 3.859 hospitalizaciones y 60 defunciones. La mayoría de las muertes se notificaron en instituciones residenciales (asilo de ancianos, prisiones o internados) y hospitales. Esto indica el mayor riesgo de las poblaciones vulnerables, incluidos los ancianos y los pacientes con enfermedades crónicas, a las enfermedades transmitidas por los alimentosPor otro lado, casi el 20% de los casos involucrados en brotes generales de evidencia sólida se intoxicaron en una escuela o guardería. Esto indica la necesidad de fortalecer los estándares de higiene y los procedimientos para la fabricación y preparación de alimentos, así como los planes APPCC de estos establecimientos.

En Proacciona, consultoría en seguridad alimentaria de Barcelona, contamos con más de 15 años de experiencia en el sector, ayudando a empresas como la tuya a acreditarse en materia de calidad e inocuidad alimentaria. Ayudamos a empresas del sector de la alimentación a implantar el plan APPCC para garantizar que sus alimentos son seguros y que ofrecen lo mejor de sí mismos al consumidor final. Además, también certificamos en las normas IFS, BRC y FSSC 22000. Estas certificaciones aportarán valor añadido a tu empresa y generarán confianza entre tus consumidores y potenciales clientes. Rellena el formulario que encontrarás al final de la entrada, y nos pondremos en contacto contigo.

 

Zoonosis UE 2019

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    Cuándo proceder a una retirada de producto

    Cuándo proceder a una retirada de producto

    Alerta alimentaria

    Cuándo proceder a una retirada de producto

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    Las alertas alimentarias aumentaron en 2019 por sexto año consecutivo según el informe anual del Sistema de Alerta Rápido para alimentos y pienso de la UE (RASFF) publicado a finales de 2020. Este informe señalaba que durante 2019 se notificaron 1.175 alertas alimentarias en la Unión Europea, y que, en comparación con 2018, se detectó un incremento del 5% de notificaciones de alerta por riesgos graves para la salud.

    Aunque 2019 parece ya lejano, la continua notificación de alertas alimentarias no ha cesado. La última alerta informada por la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN) se produzco hace tan solo una semana, cuando se detectó que un establecimiento cerrado temporalmente por las autoridades sanitarias, debido a deficientes condiciones higiénico-sanitarias, seguía elaborando y comercializando productos de bollería y pastelería. Por otro lado, un brote de salmonelosis presente en toda Europa que empezó en 2020, ha afectado recientemente al Reino Unido, con al menos un fallecido y diversos hospitalizados tras comer nuggets de pollo procedentes de Polonia. 

    Los explotadores económicos de empresas alimentarias tienen como objetivo, y obligación legal, poner en el mercado productos seguros que cumplan los requisitos legales. Por eso, estar preparado para proceder a una retirada de producto, en caso de que se produzca un error y el producto no cumpla con dichos requisitos de seguridad, es imprescindible. Te explicamos todo lo que debes saber.

    Obligaciones de las empresas alimentarias 

    De acuerdo con la sección 4 del capítulo II del Reglamento 178/2002 del Parla­mento Europeo y del Consejo de 28 de enero de 2002, si un explotador de empresa alimentaria considera o tiene motivos para pensar que algu­no de los alimentos que está bajo su responsabilidad no cumple con los requisitos de seguridad de los alimentos, debe proceder inmediatamente a su retirada y recuperación del mercado, así como informar de forma efectiva y precisa a las autoridades competentes y a los consumidores de las razones de esta retirada.

    La información facilitada a las autoridades competentes es un elemento importante para la vigilancia del mercado, ya que permite a las autoridades supervisar si estos han tomado las medidas apropiadas para abordar los riesgos planteados por un alimento comercializado y, en caso necesario, ordenar o adoptar medidas adicionales para evitarlos.

    Otros agentes responsables

    En el caso de empresas de venta al por menor o distribución, en las que su actividad no afecta al envasado, etiquetado, inocuidad o a la integridad del alimento, son igualmen­te responsables, dentro de los límites de las actividades que llevan a cabo, de:

    • Retirar los productos que no se ajustan a los requisitos de seguridad.
    • Facilitar la información pertinente para su trazabilidad
    • Cooperar en las medidas que adopten los productores, los transformadores, los fabri­cantes o las autoridades competentes.

    Por ejemplo, en caso de que un productor proceda a la retirada o a la recuperación de un ali­mento del cual es responsable, también deberán participar en estas medidas, siempre que sea necesario, el distribuidor o el minorista.

    ¿Qué se entiende por retirada de producto?

    Según la directiva de la Comisión Europea se entiende por “retirada” toda medida destinada a impedir la distribución y la exposi­ción de un producto peligroso así como su oferta al consumidor. En este sentido, en el artículo 19 de este Reglamento, se destacan tres premisas:

    • La retirada del mercado puede tener lugar en cualquier etapa de la cadena alimen­taria, no solo en el momento de la entrega al consumidor final
    • La obligación de notificar una retirada a las autoridades competentes es conse­cuencia de la obligación de retirada
    • La obligación de proceder a la retirada del mercado se aplica siempre que se cum­plan los dos criterios acumulativos siguientes:

    Primer criterio

    Un alimento seguro es aquel que cumple con las disposiciones comunitarias (o, en su ausencia, las disposiciones nacionales) específicas que regulan su inocuidad. En consecuencia, el explotador deberá proceder a la retirada cuando considere que el alimento en cuestión no se ajusta a los requisitos de seguridad, es decir, cuando sea nocivo para la salud o cuando no sea apto para el consumo humano. A la hora de determinar si un alimento es seguro o no, deben tenerse en cuenta las condiciones normales de uso del alimento por los consumidores y en cada fase de la producción, la transformación, la distribución, y la información ofrecida al consumidor.

    En relación con los requisitos de seguridad alimentaria, hay que considerar dos tipos de casos:

    A. El alimento no cumple las disposiciones comunitarias (o nacionales) específicas que regulan su seguridad

    B. El alimento cumple las disposiciones comunitarias (o, en su ausencia, nacionales) específicas que regulan su seguridad, pero hay razones para pensar que no es seguro.

    Si un explotador considera o tiene motivos para pensar que un alimento no es seguro, pese a ser conforme con las disposiciones comunitarias (o, en su ausencia, nacionales) específicas que rigen su seguridad, también deberá proceder a su retirada del mercado. Esto podría suceder como consecuencia, por ejemplo, de una contaminación accidental (o intencional) no prevista.

    También entraría dentro de esta categoría, la presencia en un alimento de un material extraño potencialmente nocivo (por ejemplo vidrio o metal), o cuando se disponga de una nueva información científica sobre una sustancia autorizada en la legislación.

    Segundo criterio

    Para proceder a una retirada de producto, dicho alimento ha de haber sido comercializado, y por lo tanto, ya no estar sometido al control inmediato del explotador inicial.

    Por ello, las obligaciones impuestas en el artículo 19, no son aplicables cuando exista la posibilidad de que los explotadores de empresas alimentarias pongan remedio al incumplimiento por sus propios medios, sin necesidad de pedir la colaboración de otros explotadores.

    Notificación de la retirada

    Cuando un explotador de una empresa alimentaria proceda a la retirada de un alimento deberá notificar de esta retirada a las autoridades competentes, que se encargarán, en su caso, de poner en marcha el sistema de alerta rápida para alimentos y piensos (RASFF).

    Así mismo, también deberá informar a los consumidores de la retirada, y las razones de esta medida.

    Recuperación de los productos

    El artículo 19, apartado 3, no impone sistemáticamente la retirada del alimento, sino que prevé que se informe inmediatamente a las autoridades competentes de un riesgo potencial y de las medidas adoptadas para prevenirlo. Por ello, la recuperación de los productos solo se hace necesaria cuando otras medidas no bastan para alcanzar un elevado nivel de protección de la salud del consumidor.

    En Proacciona, consultoría en seguridad alimentaria de Barcelona, somos expertos en garantizar la calidad y la inocuidad alimentaria. Llevamos más de 15 años trabajando en seguridad alimentaria, y somos expertos en implantar el plan APPCC que garantizará que tu empresa del sector de la alimentación dispone de un buen sistema de trazabilidad para controlar los alimentos desde su origen hasta la llegada al consumidor final. Un control de la trazabilidad te permitirá ahorrar costes y actuar rápido ante una posible alerta alimentaria. ¿Te ayudamos? Rellena el formulario que encontrarás a continuación y nos pondremos en contacto contigo. 

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      Información alimentaria en el etiquetaje de alimentos

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      ETIQUETAJE

      INFORMACIÓN ALIMENTARIA EN EL ENVASE

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      Un correcto etiquetaje de los envases con toda la información alimentaria de un producto es de obligado cumplimiento en la Comunidad Europea. Conocer todos los Reglamentos y excepciones que puedan afectar a tus productos en cuanto a etiquetaje es complejo. A continuación te contamos las obligaciones principales así como las excepciones más destacadas.

      ¿Prefieres que uno de nuestros técnicos en seguridad alimentaria te ayude personalmente? Rellena el formulario que encontrarás al final de esta entrada.

      Reglamento 1169/2011

      En 2011 dentro del ámbito de la Comunidad Europea se desarrolló un marco general para el etiquetaje de los alimentos y la información alimentaria destinado a armonizar las legislaciones de etiquetado de todos los países miembros. El objetivo era cumplir con una de las máximas europeas: el libre comercio. Las diferentes leyes de los países impedían una óptima circulación de los productos dentro del mismo mercado europeo, puesto que cada país se regía por unas leyes propias. De esta manera, el Reglamento 1169/2011 sentó las bases para un etiquetado común dentro de la Comunidad Europea.

      La formulación de este Reglamento en materia de etiquetaje está orientada a la protección del consumidor, permitiendo un mayor conocimiento sobre aquello que come. De esta manera, se derivan obligaciones que los operarios de empresa alimentaria (entendida como cualquier empresa del sector de la alimentación) deben cumplir.

      Una de las primeras máximas del Reglamento es que ninguna de la información incorporada debe ser fraudulenta o llevar a la confusión y/o engaño del consumidor. Cualquier consumidor, además, está en su derecho de señalar y comunicar errores malintencionados a la autoridad competente en esta materia (los gobiernos autonómicos y, a nivel nacional, la AECOSAN).

      Información alimentaria obligatoria

      La información que obliga a incluir este Reglamento es la siguiente:

      • La información sobre la razón social, es decir, el nombre y dirección de la empresa comercializadora;
      • La denominación del alimento;
      • Los ingredientes que componen el alimento, señalando los ingredientes alérgenos de manera distintiva;
      • La cantidad de producto;
      • Los valores nutricionales;
      • La vida útil, expresada como caducidad o consumo preferente;
      • Condiciones de conservación del alimento;
      • El modo de empleo cuando este no sea obvio;
      • En bebidas, el grado alcohólico cuando este sea superior a 1,2%;
      • País de origen.

      Especificaciones

      Estos son de manera genérica los aspectos a incluir en el etiquetaje. Sin embargo, el Reglamento desarrolla cada uno de los anteriores puntos encontrando excepciones a su inclusión, así como otras especificaciones.

      • Por ejemplo, la mención de los ingredientes debe ser siempre en orden decreciente, es decir, empezar con el que mayor peso tenga en la formulación hasta acabar con el minoritario.
      • En el caso de ingredientes compuestos por otros estos podrán incluirse tras el ingrediente entre paréntesis siguiendo el mismo criterio anterior o bien mencionarse como ingredientes en la lista completa también con el mismo criterio.
      • Aquellos alimentos en los que su denominación haga referencia a un ingrediente o en su envase se incluya la imagen de uno de estos, se incluirá tras el ingrediente el porcentaje que supone de la formulación.
      • El país de origen, a su vez, se incluirá cuando su omisión induzca a error, por ejemplo cuando la procedencia de un ingrediente sea diferente a la del principal.

      En el caso de los demás requerimientos, se pueden desarrollar muchos más criterios y excepciones por lo que es indispensable informarse bien sobre el Reglamento. Sin embargo, cabe destacar que el 1169/2011 se aplica sin perjuicio de demás disposiciones relativas al etiquetado. Es decir, los requerimientos pueden verse ampliados en según qué tipo de alimentos acorde con las legislaciones específicas para estos.

      Por ejemplo, según lo desarrollado en el 853/2004, todo producto animal debe incluir la marca oval, que no es más que el Registro sanitario de la empresa precedido de la nomenclatura del país (ES para España) y las siglas CE (Comunidad Europea).

      CURSOS

      El etiquetaje de los alimentos conlleva un gran conocimiento legislativo, no de un único Reglamento, sino de diversos. Por esta razón suele ser difícil de gestionar para el operario alimentario sin conocimientos técnicos sobre este campo.

      En Proacciona, consultoría en seguridad alimentaria en Barcelona, llevamos más de 15 años en el sector. Ofrecemos un amplio abanico de servicios en el ámbito de la seguridad alimentaria entre ellos cursos orientados a un correcto etiquetaje de productos alimentarios.

      Estamos totalmente comprometidos con la calidad e inocuidad alimentaria y planteamos soluciones para las pymes que se basan en visitas periódicas a las instalaciones de la empresa, así como seguimiento en línea y apoyo en el día a día. Nos caracterizamos por ofrecer un asesoramiento continuo y de calidad, poniéndonos en la piel del fabricante desde el primer momento. Rellena el formulario que encontrarás a continuación y nos pondremos en contacto contigo.

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        Materiales en contacto con alimentos

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        Seguridad alimentaria

        Materiales en contacto con alimentos

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        Los materiales en contacto con alimentos (MCA) son todos aquellos objetos y materiales que tienen o pueden tener un contacto directo con un alimento durante los procesos de producción, procesamiento, almacenamiento, preparación y servicioEntre ellos se encuentran: recipientes destinados al transporte de alimentos, maquinaria utilizada en su procesamiento, materiales de envasado, utensilios de cocina, vajillas, etc. Con el objetivo de garantizar la seguridad de los MCA, y de cara a facilitar la libre circulación de mercancías en la Unión Europea, existen una serie de controles y requisitos legales.

        Regulación de los materiales en contacto con alimentos

        La necesidad de regulación de los materiales en contacto con alimentos responde a la implicación de estos en la salud pública. Del envase o elemento pueden desprenderse partículas que son absorbidas por la matriz del alimento e, ingeridas por el consumidor, pueden tener un efecto tóxico o nocivo para su salud. Por ello, la Unión Europea desplegó una serie de normativas destinadas a controlar y regular envases y otros elementos. Fue en 2004 cuando se publicó el primer Reglamento 1935/2004 sobre estos productos. Así mismo, se hizo patente la necesidad de una nueva normativa que si situase en paralelo con los avances científicos en el campo de envases y materiales: los materiales y objetos activos e inteligentes.

        Los objetos y materiales activos, a diferencia de los otros elementos del envasado, están diseñados para una interacción positiva entre ellos y el alimento. Estos elementos liberan y/o absorben sustancias del alimento o su entorno aportando un claro beneficio como, por ejemplo, la retención de humedad. Los objetos y materiales inteligentes, por otro lado, están destinados a dar información sobre el alimento, como por ejemplo la rotura o el mantenimiento de la cadena del frío. Tanto activos como inteligentes, estos objetos y materiales no deben afectar negativamente al alimento con la liberación o captación de sustancias. 

        A grandes trazos, esta normativa se enfocó a la seguridad alimentaria, estableciendo una lista de familias de materiales aceptados para materiales en contacto con alimentos, y posibles medidas futuras para su control. De igual manera, se establecieron requerimientos de trazabilidad, estrechamente ligados a la seguridad del producto. Todo elemento destinado a entrar en contacto con alimentos debe ser trazable, es decir, debe contener la información que permita el seguimiento del producto a lo largo de la cadena de producción. 

        Plásticos

        Debido al grado de interacción entre los materiales plásticos y el entorno, mucho mayor que en otros materiales, la Comunidad Europea creó en 2011 una estricta ley de regulación de estos. Esta ley, a diferencia de la anterior, sí recoge límites específicos para la migración de elementos al alimento: un máximo de 60mg/kg. Esto hizo patente la necesidad de los llamados análisis de migración, analíticas en las que se miden los niveles de migración del producto.

        En 2016 se añadió a esta regulación, el control de las condiciones de ensayos, los simulantes y otros parámetros. Los simulantes son compuestos que permiten imitar las condiciones de diferentes alimentos (ambientes ácidos, ambientes grasos, etc.) y así obtener unos datos extrapolables a la naturaleza de las diferentes familias de productos. La normativa estableció, además, que no únicamente debían usarse los simulantes para el material en contacto con el alimento, sino que las condiciones del tratamiento del envase durante el almacenamiento y procesado del producto alimenticio, también debían tenerse en cuenta. La responsabilidad de estas analíticas no está implícita en la legislación, por lo que es común la discusión sobre quién debe asumir el coste de analíticas específicas de migración para las condiciones del alimento, si el fabricante de los materiales en contacto con alimentos o bien el productor del alimento.

        Paralelamente, podemos encontrar el Reglamento 282/2008 que regula de manera específica la realización de operaciones de reciclaje para fabricar plástico para contacto alimentario.

        Retos de futuro

        Los grandes avances en ingeniería de materiales han permitido el desarrollo de envases y materiales perfectamente seguros para el contacto alimentario, desde capas protectoras situadas entre el envase y el alimento para prevenir migraciones, a desarrollar materiales con poca capacidad de interacción. Las alertas relacionadas con envases y materiales de envasado son bajas, lo que muestra, en parte, el gran control sobre estos elementos. Sin embargo, los retos de futuro se sitúan en, no solo en regular de forma más específica los materiales, sino en incluir otros elementos como las tintas o los adhesivos. La dificultad y complejidad de la medida y análisis de estas sustancias son, en parte, la causa de que aún no hayan sido reguladas. 

        En Proaccionaconsultoría en seguridad alimentaria de Barcelona, llevamos más de 15 años asesorando a empresas del sector de la alimentación. Ofrecemos un amplio abanico de servicios en los ámbitos de la seguridad alimentaria: implantación y seguimiento del plan APPCC, certificación IFS (IFS Food y IFS Logistics), certificaciones BRC (BRC Food y BRC Packaging) y FSSC 22000. Estamos totalmente comprometidos con la calidad e inocuidad alimentaria y planteamos soluciones para las pymes que se basan en visitas periódicas a las instalaciones de la empresa, así como seguimiento en línea y apoyo en el día a día. Nos caracterizamos por ofrecer un asesoramiento continuo y de calidad, poniéndonos en la piel del fabricante desde el primer momento.

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          Cadena de frío en logística: ¿Qué es y por qué es importante?

          Cadena de frío en logística: ¿Qué es y por qué es importante?

          SEGURIDAD ALIMENTARIA Y CALIDAD

          Cadena de frío

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          Controlar la cadena de frío es imprescindible para garantizar la seguridad alimentaria y la calidad de los productos. La cadena de frío va desde la producción hasta el consumo, pasando por el almacenamiento y la distribución. Es clave que en estas etapas se mantenga una temperatura constante para que los alimentos no se estropeen, a pesar de estar en movimiento.

          La certificación BRC Storage and Distribution avala un buen control de la cadena de frío, entre otros aspectos, y es un sello de calidad muy valorado en el sector. En Proacciona, consultoría en seguridad alimentaria en Barcelona, llevamos más de 15 años ayudando a empresas como la tuya a certificarse en BRC, acompañándolas en todo momento, resolviendo cualquier duda y proponiendo mejoras. Rellena el formulario que encontrarás a continuación y nos pondremos en contacto contigo.

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