El análisis del agua es fundamental para garantizar que esta cumple con las condiciones de calidad y seguridad necesarias para su uso. En la industria alimentaria, su control adquiere especial importancia, ya que el agua puede utilizarse como ingrediente, durante la limpieza y desinfección, en la elaboración de hielo o en diferentes etapas del proceso productivo.
Para comprobar su calidad existen diferentes tipos de análisis de agua. Conocer qué analiza cada uno y cuándo es necesario realizarlo resulta clave para prevenir riesgos y garantizar la seguridad alimentaria.
¿Por qué es importante analizar el agua en la industria alimentaria?
El agua es un recurso esencial en prácticamente todas las actividades de la industria alimentaria. Puede formar parte directamente de un alimento, utilizarse para lavar materias primas, limpiar y desinfectar instalaciones y equipos, producir hielo o vapor, o intervenir en diferentes fases del proceso productivo. Por este motivo, su calidad puede influir directamente en la seguridad y calidad de los alimentos.
Realizar análisis periódicos permite comprobar que el agua reúne las condiciones adecuadas para el uso previsto y detectar posibles alteraciones antes de que puedan afectar al producto. Entre las principales razones para controlar su calidad destacan:
- Prevenir contaminaciones microbiológicas: permite detectar microorganismos indicadores o patógenos que podrían llegar hasta los alimentos, superficies o equipos.
- Detectar contaminantes químicos: determinados compuestos presentes en el agua pueden representar un riesgo para la seguridad alimentaria o afectar a las características del producto.
- Verificar las condiciones de las instalaciones: una calidad inadecuada puede estar relacionada con problemas en depósitos, tuberías, sistemas de tratamiento u otros elementos de la red interna.
- Garantizar la eficacia de los procesos: parámetros como el pH, la dureza, la turbidez o el nivel de desinfectante pueden influir en determinadas operaciones de producción, limpieza y desinfección.
- Cumplir con los requisitos de seguridad alimentaria: el control del agua debe integrarse dentro de los sistemas de autocontrol de la empresa y adaptarse a los requisitos legales.
Principales tipos de análisis de agua
Existen diferentes tipos de análisis de agua en función de los parámetros que se quieran evaluar y del uso que vaya a darse al agua. En la industria alimentaria, estos controles permiten comprobar que su calidad es adecuada y detectar posibles riesgos que puedan afectar a los alimentos o a los procesos de producción.
Análisis de agua de consumo
El análisis de agua de consumo permite comprobar que el agua destinada al consumo humano cumple con los criterios de calidad establecidos y es apta para su utilización. Incluye el control de diferentes parámetros microbiológicos, químicos y físico-químicos en función del tipo de análisis y de los requisitos aplicables.
Análisis de control
El análisis de control se utiliza para realizar un seguimiento periódico de la calidad del agua y detectar posibles desviaciones. Se centra en una selección de parámetros que permiten comprobar el correcto funcionamiento del abastecimiento, tratamiento o instalación y verificar que se mantienen unas condiciones adecuadas.

Análisis de grifo
El análisis de grifo permite evaluar la calidad del agua directamente en el punto donde va a ser utilizada o consumida. Resulta especialmente útil para detectar posibles alteraciones relacionadas con la instalación interior del edificio, como tuberías, depósitos, materiales o puntos terminales de la red.
Análisis de aguas prepotables
El análisis de aguas prepotables se realiza sobre aguas que pueden destinarse a la producción de agua de consumo después de recibir el tratamiento adecuado. Su objetivo es conocer las características iniciales del agua, identificar posibles contaminantes y determinar las necesidades de tratamiento y control antes de su utilización.
¿Con qué frecuencia deben realizarse los análisis de agua?
La frecuencia de los análisis de agua no es igual para todas las empresas. La periodicidad debe establecerse teniendo en cuenta el origen y las características del suministro, el uso que se hace del agua, los riesgos asociados y los requisitos establecidos por la normativa aplicable.
En una industria alimentaria, para determinar la frecuencia de los controles deben valorarse aspectos como:
- Origen del agua: no requiere necesariamente el mismo control el agua procedente de una red pública que la obtenida de un pozo u otra fuente propia.
- Uso dentro de la empresa: debe considerarse si entra en contacto directo con los alimentos, se utiliza como ingrediente, para limpieza y desinfección, producción de hielo, vapor u otros procesos.
- Características de las instalaciones: la existencia de depósitos, sistemas de tratamiento o redes internas complejas puede hacer necesarios controles adicionales.
- Resultados anteriores: la aparición de resultados no conformes o variaciones significativas puede justificar un aumento temporal de la frecuencia de análisis.
- Evaluación de riesgos: el programa de muestreo debe adaptarse a los peligros identificados y a las características concretas de cada establecimiento.
Consultoría de Seguridad Alimentaria en Barcelona
Garantizar la calidad del agua es fundamental para prevenir riesgos y mantener unas condiciones adecuadas de seguridad alimentaria. Para ello, es necesario establecer los controles adecuados en función del origen del agua, su uso y las características de cada actividad.
En Proacciona ayudamos a las empresas del sector alimentario a gestionar el control de la calidad del agua, desde la definición de los análisis necesarios hasta la interpretación de los resultados y la aplicación de medidas correctivas ante posibles desviaciones.
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