Novedades del IFS Food 7

Novedades del IFS Food 7

El estándar IFS Food es reconocido internacionalmente por la Iniciativa Global de Seguridad Alimentaria (GFSI). Se basa en los aspectos generales de un Sistema de Gestión y Seguridad Alimentaria, con el objetivo central de infundir mayor confianza en los productos y procesos alimentarios, lo que significa garantizar la seguridad, la calidad y el cumplimiento de los requisitos específicos del cliente a través de una evaluación in situ, como exige la norma ISO / IEC 17065.

IFS Food 7 es una nueva versión de la norma más eficiente y sencilla, que comenzará aplicarse a partir del 1 de marzo de 2021, y cuya implementación será obligatoria para todas las empresas certificadas a partir del 1 de julio de 2021. A continuación, te contamos sus principales novedades.

Novedades del IFS Food 7
Un buen sistema de trazabilidad: la mejor herramienta para afrontar una alerta alimentaria

Un buen sistema de trazabilidad: la mejor herramienta para afrontar una alerta alimentaria

Los explotadores económicos de empresas alimentarias tienen como objetivo, y obligación legal, poner en el mercado productos seguros que cumplan los requisitos legales. A veces, pero, a pesar de haberse tomado todas las precauciones con un sistema de gestión de peligros basado en la metodología APPCC correctamente implantado y documentado, se puede perder el control en algún punto de la cadena de producción, desencadenando una alerta alimentaria.  

Las alertas alimentarias ponen en riesgo la salud de los consumidores, crean situaciones de alarma social y pueden tener consecuencias negativas en la situación económica del sector. Por eso, es imprescindible que, ante su posible aparición, se cuente con un protocolo de actuación para gestionarlas de manera correcta. Este tiene que cumplir con las bases legales de la sección 4 del capítulo II del Reglamento 178/2002 del Parlamento Europeo y del Consejo del 28 de enero de 2002 (DOCE L31/1 1.2.2002), concretamente con el artículo 19, que establece las obligaciones del explotador en cuanto a retirada, colaboración e información.

Para cumplir con este reglamento es responsabilidad de todo explotador tener implantado un sistema de trazabilidad documentado, y ponerlo a disposición de las Autoridades competentes si estas lo solicitan, así como etiquetar e identificar los alimentos de manera adecuada para que se pueda conocer su trazabilidad.

Así mismo, es imprescindible disponer de una estructura para la recepción y captura inmediata de información sobre potenciales crisis, una base de contactos para el intercambio de información (clientes-proveedores, operadores logísticos, mayoristas intermediarios, órganos de la administración, organizaciones de consumidores, etc. ) y un Comité Interno de Gestión de Incidentes o Gabinete de Crisis.

Es conveniente que en este comité estén representadas diferentes funciones de la empresa, como por ejemplo calidad, logística, producción, ventas, etc. En caso de identificar y confirmar una alerta el Comité se encargará de:

Informar las autoridades competentes:

Es importante designar un portavoz de forma que la información transmitida sea siempre homogénea. En caso de ser necesario, la autoridad nacional, pondrá en marcha el sistema de alerta rápida para alimentos y piensos (RASFF).

Descubrir la naturaleza del incidente:

Tendrá que buscar cuál puede ser el motivo del incidente, si este está en alguno de los procesos que realiza la empresa, en los materiales o ingredientes, o bien en alguno de los procedimientos anteriores o posteriores de la cadena.

Localizar el producto afectado:

Para lo cual es clave tener implantado un sistema de trazabilidad adecuado. El producto puede encontrarse dentro del ámbito de gestión del operador alimentario o bien fuera de este, en manos de su cliente, o incluso en el consumidor.

Localización del producto
Medidas correctoras

Adoptar medidas correctoras:

Una vez localizado el producto que ha estado objeto del incidente, y valorando la naturaleza de este, la localización del producto, los costes económicos, etc, se procederá a adoptar las medidas adecuadas para evitar poner en riesgo la salud de los consumidores. Entre estas medidas se podrá recurrir a la inmovilización de los productos afectados y, en su caso, su retirada del mercado. En caso de retirada, se valorará si es necesaria su destrucción o si es posible el reprocesamiento.

Informar a otros operadores económicos:

Contactar con los operadores económicos que puedan estar afectados por el incidente y colaborar con ellos en cada una de las actuaciones citadas.

Realizar un informe post incidente:

Elaborar un informe de lo sucedido, evaluarlo y sacar conclusiones sobre como mejorar la manera de actuar.

Normas IFS y BRC. ¿En qué se diferencian?

Normas IFS y BRC. ¿En qué se diferencian?

Tanto la norma IFS (International Featured Standards) como la norma BRC (British Retail Consortium), sirven para garantizar la calidad y la seguridad alimentaria de los productos. Sin embargo, hay varias diferencias entre ellas que tienes que tener en cuenta a la hora de escoger cuál implantar en tu empresa. Para ayudarte, hemos preparado este cuadro comparativo entre IFS i BRC descargable.

 

diferencias IFS BRC
La venta de alimentos por Internet se ha triplicado en 2020. ¿Estás preparado para vender tus productos online?

La venta de alimentos por Internet se ha triplicado en 2020. ¿Estás preparado para vender tus productos online?

Probablemente, que te contemos que vender alimentos online es una tendencia al alza no te sorprenda. Al cómodo consumidor le encanta poder elegir entre una amplia variedad de productos, compararlos, leer opiniones de otros clientes … Y, sobre todo ahora, con la pandemia de la Covid-19, ¡poder hacerlo sin tener que salir de casa! De hecho, la venta de alimentos por Internet se ha triplicado en 2020 y esto convierte este año en el mejor momento para que te lances a vender alimentos en Internet a través de una página web, redes sociales o plataformas de venta en línea. Pero cuidado, porque para hacerlo bien, tus productos y página web deben cumplir todas las normas comunitarias y estatales establecidas en materia de seguridad alimentaria. ¡Nosotros te contamos qué pasos debes seguir!

 

1- Inscribirse en el Registro Sanitario de Industrias y Productos Alimentarios de Cataluña (RSIPAC)

En el momento de iniciar la actividad y antes de poner en el mercado cualquier producto, deberás inscribir en el Registro Sanitario de Industrias y Productos Alimentarios de Cataluña (RSIPAC). Una vez inicies el procedimiento, si cumples los requisitos obtendrás el registro sanitario. En caso de modificar cualquier actividad, también deberás comunicarlo.

 

2- Garantizar la seguridad alimentaria y el control de la trazabilidad

Vender alimentos por Internet puede conllevar algunos riesgos para la salud pública si no se cumple con los requisitos de seguridad alimentaria. Uno de los aspectos más importantes a tener en cuenta es la trazabilidad. Todas las empresas deben llevar un registro cuidadoso de la trazabilidad para identificar y rastrear los productos que otros les suministran y, al mismo tiempo, los alimentos que ellas mismas suministran. La venta de alimentos en Internet está sometida a la inspección oficial de Sanidad y es completamente imprescindible tener implantado el sistema APPCC (Análisis de Peligros y Puntos Críticos de Control), obligatorio en la Unión Europea, para identificar los riesgos en seguridad alimentaria y tenerlos bajo control.

Llevar el registro de trazabilidad correctamente es importante para que puedas hacer una retirada de producto del mercado de forma rápida y eficiente ante una potencial alerta alimentaria o si te das cuenta que los alimentos que vendes no son seguros. Aparte de garantizar la seguridad alimentaria, te ayudará a reducir costes. Recuerda que tienes que avisar a las autoridades competentes y también los consumidores (puedes hacerlo mostrándoles un aviso en una posición destacada de tu página web) en caso de detectar una potencial alerta alimentaria.

 

vender alimentos por internet

 

3- Garantizar la seguridad alimentaria en el almacenamiento, transporte y entrega

Saber cómo hacer llegar los productos a tus consumidores es muy importante. Por ello, es necesario que te asegures de que el sistema de envío que usas es el adecuado, especialmente si quieres vender alimentos por Internet con una vida corta. Sobre todo, hay que vigilar que la temperatura sea la correcta en todo el proceso: el almacenamiento, el transporte y la entrega y que el embalaje sea el adecuado para evitar que el alimento se contamine. Si no se hace bien, puede que crezcan patógenos o se produzcan toxinas que afectarán la seguridad alimentaria y provocarán la pérdida del producto.

 

4- Información imprescindible en tu página web de venta de alimentos online

Aparte de cumplir con los requisitos de seguridad alimentaria, para vender alimentos a Internet tu página web debe incluir información sobre el titular de la tienda online, como nombre y datos de contacto, datos de la inscripción registral; autorización administrativa en caso de que la actividad requiera e identificativos del órgano competente encargado de la supervisión; número de identificación fiscal; información exacta sobre el producto o servicio y si incluye los impuestos y gastos de envío así como códigos de conducta a los que se esté adherido y cómo consultarlos electrónicamente.

Al consumidor, hay que facilitarle la misma información que obtendría de un producto si lo comprara en una tienda. La información obligatoria en los alimentos envasados incluye:

  • Denominación del alimento
  • Lista de ingredientes
  • Ingredientes o coadyuvantes tecnológicos que causen alergias o intolerancias alimentarias
  • Cantidad de determinados ingredientes o categorías de ingredientes
  • Cantidad neta
  • Fecha de caducidad o de duración mínima (en el momento de la entrega)
  • Condiciones especiales de conservación y/o utilización (sólo si procede)
  • Nombre o razón social y dirección del operador
  • País de origen o lugar de procedencia (cuando su ausencia pueda inducir a error o sea obligatorio)
  • Modo de empleo (si procede)
  • Grado alcohólico, en caso de bebidas con una graduación superior a 1,2% en volumen de alcohol
  • Información nutricional

Además, recuerda que los titulares de las páginas web y los productos deben cumplir con la normativa de la UE en materia de seguridad alimentaria, de la misma manera que una tienda de alimentos convencional.

¿Quieres que te ayudemos a prepararte para vender alimentos online? En Proacciona, consultoría del sector de la alimentación en Barcelona especializada en seguridad alimentaria, podemos asesorarte y buscar las mejores soluciones para que cumplas todos los requisitos y puedas empezar a vender alimentos en Internet lo antes posible. Hace más de 15 años que hacemos consultoría APPCC, adaptando el plan APPCC en la realidad de las pymes y haciendo su seguimiento mediante auditorías internas para garantizar que se cumple la normativa vigente. Nos gusta estar en todo momento al lado de las empresas para asesorarlas en aspectos legales y normativos, proponer mejoras y cambios o acompañarlas durante una inspección de sanidad. Desde Proacciona estamos totalmente comprometidos con la calidad y la inocuidad alimentaria y también implantamos las normas IFS, BRC y FSSC 22000. Somos tu partner en seguridad alimentaria.

 

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Trazabilidad alimentaria: EL CONCEPTO

Trazabilidad alimentaria: EL CONCEPTO

La trazabilidad se puede definir como la capacidad de seguir el rastro de un alimento a través de toda la cadena alimentaria, desde la producción primaria a la transformación y distribución. El concepto tiene una clara finalidad: la protección del consumidor.

Trazabilidad alimentaria: el concepto

La idea de trazabilidad alimentaria, pese a ser un concepto conocido con anterioridad, no llega a implantarse oficialmente hasta finales del siglo XIX/ inicios del siglo XXI debido a los casos de crisis alimentaria, muy especialmente el caso de las vacas locas. La causa crisis no fue la carne del animal (con tejido nervioso) propiamente, si no el uso de un pienso contaminado con las proteínas causantes de la enfermedad (llamadas priones) como se descrubió posteriormente. Esto hizo saltar las alarmas sobre la poca información que se mantenía en el inicio de la cadena alimentaria: la producción primaria y la alimentación animal.  La trazababilidad alimentaria se planteó, entonces, como una manera de mantener el control y la información tanto del producto destinado al consumidor como de las materias utilizadas en el proceso, tanto la canal como el pienso.

Fue en 2002, con la puesta en vigor del Reglamento 178/2002, que la trazabilidad y su definición no fueron legisladas. Esta definición, como se ha comentado, englobó en su concepto tanto el pienso, como los animales destinados a consumo, los alimentos y cualquier sustancia destinada o con probabilidad de ser incorporada en alimentos o piensos. Esto suposo el despliegue de una gran cantidad de medidas destinadas al seguimiento de la trazabilidad alimentaria, especialmente en material de alimentos de origen animal. Se desprenden en los años posteriores redes de controles veterinarios y sistemas de trazabilidad como el sistema TRACES (Sistema Informático Veterinario Integrado), destinado a velar por la seguridad de las exportaciones y la emisión de certificados sanitarios, en el ámbito público. Las empresas, por otro lado, se vieron obligadas a la integración de un sistema de trazabilidad interno que permitiera el rastreo de la información de sus productos.

Un sistema de trazabilidad debe mantener, al menos, la siguiente información:

  • La identificación del producto.
  • La información asociada al producto, es decir, proceso de producción, materias primas, material auxiliar, destino y origen, resultados de los controles llevados a término.

Es último punto es muy relevante en la trazabilidad. No olvidemos que la aplicación básica de la trazabilidad es la retirada y recuperación de producto tras una alarma alimentaria, por lo que los autocontroles y sus resultados deben pender del concepto de trazabilidad para poder determinar si en los procesos ha existido algún parámetros fuera de los límites aceptables.

No hay que olvidar, por otra parte, que la trazabilidad alimentaria implica también la transmisión de información al consumidor lo cual ayuda a incrementar la confianza y mantenerlo en todo momento informado ofreciendo datos que pueden ser indispensable para la elección responsable de los productos alimenticios. A nivel empresarial, en cambio, el sistema de trazabilidad se convierte en una herramiento indispensable para reducir costes puesto que permite actuaciones rápidas y minimizar daños en caso alertas o fallos no detectados durante el propio sistema de autocontrol.

Los diferentes tipos de trazabilidad alimentaria

Podemos distinguir la trazabilidad en dos tipos, en acorde con la situación legislativa: la vertical y la horizontal. Como se ha comentado anteriormente, la trazabilidad en carne, especialmente en vacuno, es un sistema mucho más complejo que en los otros tipos de alimentos y está regulada por Reglamentos específicos para el sector, por lo que se denomina vertical (hace referencia a un sector de alimentos, el de origen animal).  La trazabilidad horizontal, en cambio, hace referencia a unos requisitos básicos para cualquier tipo de alimento, pienso, animal o producto con fines alimentarios.

Por otro lado, existen otros dos tipos: la trazabilidad hacia atrás y la trazabildad hacia adelante. La primera viene marcada por el proceso de obtención de información y rastreo a partir del producto final hacia la materia prima, es decir, en contra del sentido normal de la cadena (que es de fabricante a consumidor, o lo que es lo mismo, de ingrediente a producto final) de producto final a ingredientes. La segunda es el concepto opuesto, el rastreo de la información alimentaria en el sentido normal de la cadena alimentaria, es decir, de productor a consumidor  o ingrediente a producto final.

La trazabilidad en alimentos de origen animal

En origen animal la trazabilidad viene dictada específicamente por reglamentos sectoriales que hacen referencia principalmente a cuatro alimentos:

  • Leche y derivados;
  • Huevos;
    • Carne y derivados;
    • Pescado y derivados.
  • Todos estas legislaciones específicas del sector regulan tanto los requerimientos del sistema de trazabilidad interno y la información entre operadores alimentarios, como los datos que deben figurar en el etiquetado. Las últimas modificaciones más importantes en la información suministrada al consumidor han sido las del sector cárnico a partir de la aplicación en 2015 del Reglamento 1337/2013, por el cual se dictan las condiciones de la aplicación de la información sobre origen en las carnes refrigeradas y congeladas de porcino, caprino, ovino, aves de corral y vacuno.

Los diferentes tipos de trazabilidad alimentaria

Podemos distinguir la trazabilidad en dos tipos, en acorde con la situación legislativa: la vertical y la horizontal. Como se ha comentado anteriormente, la trazabilidad en carne, especialmente en vacuno, es un sistema mucho más complejo que en los otros tipos de alimentos y está regulada por Reglamentos específicos para el sector, por lo que se denomina vertical (hace referencia a un sector de alimentos, el de origen animal).  La trazabilidad horizontal, en cambio, hace referencia a unos requisitos básicos para cualquier tipo de alimento, pienso, animal o producto con fines alimentarios.

Por otro lado, existen otros dos tipos: la trazabilidad hacia atrás y la trazabildad hacia adelante. La primera viene marcada por el proceso de obtención de información y rastreo a partir del producto final hacia la materia prima, es decir, en contra del sentido normal de la cadena (que es de fabricante a consumidor, o lo que es lo mismo, de ingrediente a producto final) de producto final a ingredientes. La segunda es el concepto opuesto, el rastreo de la información alimentaria en el sentido normal de la cadena alimentaria, es decir, de productor a consumidor  o ingrediente a producto final.

La trazabilidad en alimentos de origen animal

En origen animal la trazabilidad viene dictada específicamente por reglamentos sectoriales que hacen referencia principalmente a cuatro alimentos:

  • Leche y derivados;
  • Huevos;
    • Carne y derivados;
    • Pescado y derivados.
  • Todos estas legislaciones específicas del sector regulan tanto los requerimientos del sistema de trazabilidad interno y la información entre operadores alimentarios, como los datos que deben figurar en el etiquetado. Las últimas modificaciones más importantes en la información suministrada al consumidor han sido las del sector cárnico a partir de la aplicación en 2015 del Reglamento 1337/2013, por el cual se dictan las condiciones de la aplicación de la información sobre origen en las carnes refrigeradas y congeladas de porcino, caprino, ovino, aves de corral y vacuno.
Trazabilidad alimentaria: EL CONCEPTO

La trazabilidad alimentaria

La trazabilidad se puede definir como la capacidad de seguir el rastro de un alimento a través de toda la cadena alimentaria, desde la producción primaria a la transformación y distribución. El concepto tiene una clara finalidad: la protección del consumidor.

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